Las leyendas urbanas propagandísticas de una obesidad aplastante en Estados Unidos son falsas, doy fe. También puede ser que los guapos por metro cuadrado no abundaban, condición que va adherida a la barriga en mi proceso visual de selección. Siempre se ha dicho que el sobrepeso en el país dueño del mundo era un problema, lo que para otros es la única bendición del consumismo. Así que me dispuse a abrir párpados y disfrutar de un porcentaje poblacional no acostumbrado por este continente.
Todas las perspectivas han sido destrozadas por un número limitado de gorditos desproporcionados corporalmente, el típico caso de aceituna-dos-palillos. Pero mi búsqueda fue saciada por el mando de la butaca del avión. La película en la que participaba Josh Gad, 'The Rocker', era bastante deficiente, sólo salvada por alguna aparición del nuevo actor a tener en cuenta. Ya lo había disfrutado en la videoclip '21 Black Jack' e incluso hubo un intento de mostrar algo de chicha, pero creo que moriré sin ver un gordo en Hollywood desnudo sin reírse de él. Disfrutando como un servidor de esos momentos de variedad.