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04 diciembre 2008

La tranquilidad del barullo de tu cabeza


Será bueno, o no, estar sólo. Mi chico se ríe mucho cuando recuerda mi primera presentación por email. Por lo visto, use una de esas expresiones que suelo raptar de los labios de alguien, 'En casa me comen las paredes'.

Muchas otras frases podrías usar para contestarme y hacerme ver que esa manera de plantearse las cosas no es buena. Tendréis razón pero me da mucho miedo verme reflejado en un espejo, vuelco la pantalla del ordenador para no verme tras la imágenes, evito mirar la noche a través del cristal de la ventana,... es un error y lo sé. Uno debe aceptarse, es cierto, pero no es sencillo. La mayoría de la gente no se acepta, se alaba a sí mismo e intenta tapar lo más grande, sus defectos, con comparaciones inútiles. He conocido poca gente que haya conseguido este objetivo, y los que lo han obtenido es porque no han alcanzado el límite. Si todos lo consiguiéramos el mundo podría construirse con la no propagandística Anarquía.

23 noviembre 2008

Cuento


Se enciende la pantalla. Sólo se ven dos personas en la escena. Están enfrentadas una a la otra, pero no se retan con la mirada, todo lo contrario, se sonríen. Parece estupido al mirarles desde fuera, pero es normal no sabemos lo que está pasando por sus mentes.

Disminuye el zoom, podemos ver lo que les rodea. Están en un deposito de agua. La luz se transparenta por las paredes, pero el aspecto de éstas no denota fragilidad, todo lo contrario. Podemos ver como ha empezado a llenarse el suelo con una sustancia oscura y densa. La salida de este fluido es continua pero leve, es a través de unas cañerías que asoman desde las paredes plásticas. Los dos individuos parecen ser ajenos a la atmósfera lúgubre de la habitación que comparten.

Todo se ha acelerado. Alguien ha debido presionar el FWD, pero no aparece ninguna línea blanca en la pantalla. No, el líquido sale con mayor velocidad de las tuberías. Ya les llega la suciedad por los tobillos. Uno de los individuos mira un momento hacia el suelo, pero retoma, sin deshacerse de la sonrisa, el cruce de miradas. El espectador, por comparación, gira la cabeza al otro individuo, éste no se ha inmutado. Por supuesto, este segundo posee unas botas de pescador, le costará desviar su mirada.

El tiempo pasa despacio, pero los ojos curiosos tienen todo el tiempo del mundo si tarde o temprano va a ocurrir algo. Está apunto de llegar el nivel al límite del más ingenuo. Enseguida dobla el cuello, en busca de la causa de que sus pies estén húmedos. El silencio se rompe, el de las botas le pregunta al primero si podría auparle, de todas maneras el primer chico ya estaba completamente cubierto de esa asquerosa sustancia. Ha debido aceptar porque en cuestión de segundos uno está encima del otro. Pero las cañerías no atienden a la generosidad. En un momento el nivel ha llegado al cuello del punto de apoyo. El que está resguardado en los hombros de su compañero vuelve a utilizar el eco del deposito. "Será mejor que me baje, de ese modo los dos podremos flotar e incluso llegar a la apertura superior". "No te preocupes, ya me había manchado a través del agujero que tengo en la suela de mi zapato derecho".



NOTA: Esta historia se me ocurrió cuando mi amigo Javi tuvo una desilusión con un chico. En ese momento tenía moraleja. Esa es la razón por la que ha pasado a ser un cuento, y no una fábula. No pienso utilizar una frase resultona. Hay historias que tienen tantos lados que pueden hacer ver la mano derecha como la zurda.

31 agosto 2008

Velcro

Si alguna vez tuviera que definirme, una de mis cualidades no sería mi discreción. No es porque vaya dando la nota por donde quiera que vaya, o porque me encante comentar los secretos de mi amigos, o porque tienda a vocear en los bares,... es porque no puedo mantener la boca cerrada respecto a mis cosas personales, a pesar de que quede como un gilipollas.

Cuando ocurre algo que podría no ser políticamente correcto comentar a ciertas personas, comienzo con un autosistema de inhibición. A los dos días coincido con algún amigo, y al enzarzarnos en una conversación más larga de lo normal terminó vomitándole mi vivencia. Claro que esto podría quedarse en tus amigos más cercanos y situación zanjada. Pero no, el señorcito no tiene suficiente. Terminó introduciendo mis idioteces en conversaciones que para nada están relacionadas con el tema.

Esta vez voy a llegar más allá. Voy hacer participe de la última a todo el que quiera leerme. Así todos veréis lo idiota que es analfabeta. Esta semana tras estar una temporada la maquinilla sin haber visto la luz, me dispuse a desempolvar la caja. Como ocurre normalmente, empiezo queriendo recortar un poco y termino disfrutando del aparato como un niño con su coche de juguete. Pero esta vez mi afán de corte llego incluso ‘donde la espalda pierde su nombre’. Es mejor que no intentéis imaginarme con la pierna alzada como Madonna en ‘Hung up’. Sólo tengo que decir que finalmente la reina 'herniada' del pop acabo su sesión de peluquería.

Cuando acabo tengo dos sentimientos enfrentados. Por un lado, la satisfacción de ver que sigo siendo algo flexible, y por otro, la decepción de ver la tripa sin ninguna capacidad de camuflaje. Así que me pego una de las más reconfortantes duchas del año y recojo el resultado de tala masiva. Pero esta vez no se acabó ahí. Lo mejor fue la sensación cuando me puse el calzoncillo. Al intentar recolocármelo me di cuenta de que los pelos se habían dispuesto ocupando los espacios del tejido de la ropa interior. Llegué a la conclusión que durante un mes me iba a poner el boxer a modo de velcro. ¿será así como lo descubrió el ingeniero George de Mestral?

Tras esta idiotez os voy a intentar recompensar con una canción.

08 junio 2008

Perdidos


Olvidada la supuesta constancia que algún día conseguí en este medio, voy a recordar el fin de semana pasado. Hace dos jueves fue mi cumpleaños y entonces mi chico me sorprendió con un viaje. El regalo ya lo sabía hace dos meses, pero el destino se mantuvo en secreto hasta pasar por debajo de la pantalla de la puerta de embarque. El lugar fue Cagliari. Mi analfabetismo no sabía situar el lugar en el mapa, supongo que a partir de ahora no sé me olvidará. Como mi memoria geográfica se deba cultivar con estos ejemplos no voy a poder pasar ni un examen de primaria sin destrozar mi sueldo.

Fue un aire fresco en las semanas que llevaba de agobio, lo he agradecido. Se puede decir que he soltado adrenalina, aunque ya estoy lleno de hormonas histéricas. Se lo recomiendo a cualquiera. Me parece un destino muy agradecido si vivís en Madrid, directo y unas horas de vuelo muy aptas para una escapada de oxigenación.

Espero tomar como promesa de carrerilla este post. Sé que tengo esta ventana olvidada pero en cambio con el iPod no he parado. Cuando estaba sobre la toalla retome una añadido a la lista de artista que no había escuchado desde que me lo descargué. Aquí os dejo el video de ‘Sun goes down’, aunque debo decir en su defensa que es mucho mejor si escuchas en tu reproductor la versión de audio.