Antes de empezar este post, si no tienes muchas ganas de leer hoy, busca otro blog que será más interesante que esta entrada de tránsito. Eso sí, a partir de mañana tú y yo estamos obligados a ser más constantes y volver al ritmo que en algún tiempo tuvo este diario personal.
Después de unas largas vacaciones, que me han recordado a esa época de colegio en la que durante dos meses el tiempo estaba bajo mi tutela, me dispongo a intentar continuar lo que empecé hace ya casi un año. Últimamente he tenido que tomar una decisión en contra de la opinión de mis jefes, y eso me ha hecho reflexionar sobre mi manera de ser. Seguramente hace unos años hubiera seguido a pies juntillas las directrices que me hubieran propuesto aunque no lo compartiera con ellos, pero gracias a Dios el sentido común se ha hecho paso. Sin embargo, debido a mi mentalidad de bucles, tengo un sistema de corrección que me hace preguntarme demasiadas veces las consecuencias del camino B.
Todo esta sarta de tonterías se puede resumir en el décimo mandamiento del decálogo que escribí en mi libreta durante las vacaciones: "equilibrar todo lo anterior sin agobiarse por el simple hecho de no llegar". En definitiva, ya veré si escribo mañana una nueva entrada.
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21 agosto 2008
Introduction
Publicado por Anαβ a las 14:57 9 comentarios
Etiquetas: personalidad, trabajo, vacaciones, viajes
10 julio 2008
Descanso
Silencio, estoy de descanso. Toda mi vida pegando golpes a una pieza de piedra y los martillazos han desistido. Una escultura con ángulos agudos, un perfil que corta como el diamante, una corriente que suena al golpear una pared de mármol. Construida durante toda una vida esta silueta octoédrica, que resulta agresiva a primera vista. Amorfa y descriptiva. Golpes de cincel que no buscaron el movimiento del resultado, hallaron miradas vacías que silencia ante el nuevo alfabeto.
Una oquedad a la altura del ombligo del artista. No se ve el extremo final. Palpar las cortantes puertas produce un frío temblor en la espaldas del alma intrépida. Podría tener una perfección de espejo y reflejar la cicatriz del nacimiento del alfarero. Pero David sigue siendo de roca, sin pulso sobresaltado, párpados voluminosos de placer que cumplen su función. El ombligo, pulido por creadores de musas veneradas por la plebe, refleja la luz como un cristal hinchado en la plaza San Marcos. La perfección peca de fragilidad y distancia. Puede que el profundo agujero no dé confianza al espectador, pero consigue la categoría de obra de arte si conoces las vivencias que provienen de la frustración.
Una oquedad a la altura del ombligo del artista. No se ve el extremo final. Palpar las cortantes puertas produce un frío temblor en la espaldas del alma intrépida. Podría tener una perfección de espejo y reflejar la cicatriz del nacimiento del alfarero. Pero David sigue siendo de roca, sin pulso sobresaltado, párpados voluminosos de placer que cumplen su función. El ombligo, pulido por creadores de musas veneradas por la plebe, refleja la luz como un cristal hinchado en la plaza San Marcos. La perfección peca de fragilidad y distancia. Puede que el profundo agujero no dé confianza al espectador, pero consigue la categoría de obra de arte si conoces las vivencias que provienen de la frustración.
Silencio, ya he despertado.
Publicado por Anαβ a las 16:03 0 comentarios
Etiquetas: arte, David, escultura, filosofía, personalidad, silencio
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