Cuando eres pequeño te mandan a la cama y tú te resistes. Por no hacer nunca caso a mis padres, el vicio de un 'teen' ha sido convertido en un defecto de un adulto. A la hora en la que los basureros se disponen a realizar su trabajo nunca encuentro somnolencia. Así que me pasó hasta las tres de la mañana encontrando estupideces que hacer que entorpecen mi raciocinio del día siguiente. Este fin de semana no me fui a la cama y además me comporté como un poste en ciertas ocasiones así que no puede seguirse así. Lo mejor en esos casos es hacer lo que decidí el sábado, abrazar las mantas y perderme en las sábanas a una hora razonable.
Eso sí, no dejar de remarcar que yo he sido siempre de oso de peluche. Entonces, esta noche por fin volveré a compartir la cama con el favorito de ellos.