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10 diciembre 2007

Disfrutando de madrugada


Seguiremos arriesgando. Ahora voy a recomendar si Algora me lo permite otra “mariconada”. La película llego a mi por recomendación gay y rescatada del olvido de la torre de DVDs gracias a Pérfida. Ayer lo recordé. Debajo de los gorditos adanes, Películas II. En ese recopilatorio me esperaba, si los puristas me lo permiten, una opera-rock que no debe faltar en la retina de un cinéfilo que se precie.

Si no te gustan las películas de Almodóvar porque siempre hablan de lo mismo, ni te molestes. Si has pasado de esta línea enhorabuena, para ti el sexo puede ser algo más que una neurona de axón largo que conecta tu pubis con tu soporte sensitivo. Sin miedo, no llega a ser de tanta extravagancia como “The Rocky Horror Picture Show”, así que no te asustes por la primera impresión.

Hablando de cine de manera absoluta no tiene desperdicio. Cortes clásicos como la espera en el centro comercial o la apertura de la película, e imágenes con anunciantes de papel y lápiz. Pero sólo tienes que verla y contarme. Otra cosa no, pero hablar de cine me encanta, aunque sea demasiado autoritario en ocasiones.

Una canción con imágenes, que en mi analfabeta opinión, sólo se puede disfrutar.


PD: Cuando reviso lo que escribo aparecen fallos, y ante todo huecos. Las ganas que tengo de escribir todo lo que me pasa por la cabeza hacen que salte de asunto en asunto sin terminar lo que estaba redactando (me recuerda a algo más que escribir). Pero hoy he llegado más allá, se me ha olvidado mencionar la película que estaba recomendando, Hedwig and the Angry Inch.

14 noviembre 2007

Periodismo amigista


Ahora mismo estoy viendo TeleMadrid, da gusto ver como se dora la pildora a Acebes. Es vomitivo y penoso, y disculpar el lenguaje pero sólo me da ganas de postrarme frente a la taza del váter. Al cambiar a este canal la "pregunta" arriesgada que me he escuchado era algo parecido a:

no se puede decir que el PP no haya sido coherente en la política antiterrorista


Lo primero analizar a esta clase de periodista que en vez de intentar sacar una buena respuesta del entrevistado se conforma con una respuesta aprendida. Estamos llegando a un punto en el que los partidos van a diseñar muñecos para esta navidad, y los van a mandar a cada medio de comunicación con las instrucciones de su correcto uso. Sí, esos muñecos que hacen mucha gracia y que se les aplaude como si fueran nuestros bebes. La pena es que han sido superados ya por los Furbys; estos al menos aprenden algo del mundo que les rodea (la segunda condición que debe cumplir un ser vivo).

Y siguiendo con respuestas aprendidas vamos a predicar con el ejemplo. Coherencia, es verdad coherente es utilizar el terrorismo electoralmente sin que te importe estar "engordando" ciertas posturas (dedicatoria a Isabel San Sebastian).


15 octubre 2007

Vamos a contar mentiras


¿Quién controla sus mentiras?. El hombre además tiende a pensar que sus mentiras son tan desarrolladas y bien entramadas que será imposible que alguna vez le cacen. Yo no me encuentro en este momento con la capacidad ética suficiente como para juzgar a los demás en este punto, así que me centraré en comparar las dos películas que quería mencionar hoy. Es sobre dos tipos distintos de engaño, pero una de ellas además nos quiero hacer tragar, con una fuerte producción, una bazofia de película.

Creo que es la primera vez que hablo de cine en el blog, así que aprovecharé para mencionar que soy un poco crítico con ciertas películas que en mi opinión lo único que hacen es coger el dinero y tirarlo por el retrete. Ayer me toco día cinéfilo obligado. No fue obligado porque tuviera que tragarme alguna película que no quisiera ver a priori, fue porque tras ver el film “La Gran Estafa” no podía irme a la cama sin recompensar a mis pupilas tras ese suplicio. Así que les administré la mejor película del año pasado según Hollywood, “Infiltrados”. Gracias a Dios Scorsese no defraudo.

No sé si sabéis a que película me refiero con “La Gran Estafa”, es la nueva película de Richard Gere. Es la historia real de Clifford Irving, el cual convenció a una editorial y a todo el mundo de que era el biógrafo autorizado de Howard Hughes. Cuando vi el trailer me convenció de que el millonario de “Pretty Woman” podía hacer algo a parte de poner una cara bonita en la pantalla del cine, pero me equivoque. La película es horrible, pero la actuación del guaperas es todavía peor. Volví a tener la sensación del cine de mi pueblo. Los muelles de la butaca en mi culo, me muevo como si me fuera desahogar pero ahí siguen, y os aseguro que la silla de mi casa no tiene muelles. La mentira no está sólo en el argumento, está en toda la producción. Nos quieren vender a Richard Gere como un actor capaz de moldear en su cara sensaciones. ¡Qué coño¡, son únicamente tres caras las que puede esbozar, una es la de idiota (utilizada cuando está dormido, sorprendido, pensativo, paralizado, absorto), la segunda es la de cabreo (en peleas, en riñas, en momentos de discursos que debe sonar convincentes, en el retrete, en tensión cuando recibe una carta que no espera) y la última su preciosa sonrisa (vale, lo paso, esto lo hace muy bien, por algo es famoso).

No hay que echarle toda la culpa de esto a Richard, ya que él no tiene la culpa que le contrataran. En mi opinión tanto el personaje como la historia eran muy jugosos pero quien exprimió su bonita cabeza en intentar adaptar la historia no eligió nada bien. La historia se hace larga, el trabajo de cámara es simple con una único momento de intención de redención, Gere-centrismo absoluto,... Creo que es un intento de hacer una “Erin Brokovich” con Richard Gere. Pues lo siento pero van a necesitar a dos o tres Soderbergh para conseguirlo.

Bueno cambiemos mis adjetivos y bajémonos los pantalones ante Scorsese. No sé porque no la había visto, todo el mundo me la había recomendado pero mi lector de DVDs no había tenido tiempo para ella. Es una pasada. Me arrepiento completamente de no haber ido al cine, porque si estuve agarrado a la silla de mi cuarto en todo momento frente a la pantalla de mi ordenador, no quiero imaginar si lo hubiera visto en una pantalla que se mide en metros. Supongo que he sido el último en verla, pero si queda alguien que abra el emule o un torrent y no se la pierda. Aseguro que en esta película la mentira se queda en el guión, no engaña, no desperdicia el don de los actores, no para de sorprenderte, la piel de gallina no desaparece en las dos horas pasadas que dura; disculpar que pare pero se me ha puesto dura.

Si habéis llegado hasta este punto. Resumo. NO ver “La Gran Estafa”, y es un pecado, que me confesé anoche, perderse “Infiltrados”.