Mostrando entradas con la etiqueta osos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta osos. Mostrar todas las entradas

10 septiembre 2011

En estado salvaje

Zoochosis: Bears from Zoochosis on Vimeo.

09 agosto 2011

Todo un clásico

Stocky Dudes es una realizadora de cine porno de osos. Su lista de peliculas tiene títulos sin juegos de palabras, simplemente el seudónimo de los actores. Hoy quiero remarcar su último video 'McQuaig and BJ', tiene a uno de los famosos del mundillo oso y un desconocido para mi. Lo mejor son los primero minutos, ya es un clásico. Siempre me ha gustado el buen cine.


18 febrero 2011

Web Series



En el portal de Facebook se anuncia 'Bulk - The series'. La poca información que he encontrado por internet no detalla la historia. Quieren ser algo diferente, ya veremos si lo consiguen.

Lo que no me ha gustado es que rebuscando en la red me he encontrado con videos del movimiento 'bear' u 'oso' y se me han vuelto a poner los pelos de punta al escuchar ciertas tonterías.

28 agosto 2008

Intento de homenaje

Voy a intentar aprovechar cada minuto. Abro mi bolsa. Busco entre todos los papeles el artículo que había dejado a medias. Ahí está, de la manera atropellada subrayado. De mi anterior repentina intención de aprovechar el día, que ya entonces terminaba. Si de por sí ya me resulta imposible, ahora, a media noche, más. Tarareo la canción de Dido. Levanto la mirada. Esa figura me resulta apetecible. Sólo espero a que se dé la vuelta a ver si la cara acompaña. Sí que acompaña. Llega el tren y veo como él se posiciona para entrar en el vagón. Antes de entrar puedo intuir un patrimonio viril que disfruto simplemente imaginándome.

Entro por la misma puerta que él. Me siento justo enfrente de él. Intento disimilar mi descarado chequeo. ¿Por qué se sienta pidiendo compañía? No entiendo porque despliega su peludo brazo sobre el asiento contiguo. Debería hacerme hueco. Para. No sigas. Tomo de partida el abrazo imaginario. Los nudillos con pelo y sigo brazo arriba. La manga del polo Lacoste le aprieta. Podría parecer que le queda pequeño. El cuello sin ningún botón abrochado. Asoman esos pelos que a todos los fans de osos nos vuelven locos. Sigo descendiendo. Puedo sentir su respiración en la parte superior de la barriga. Esa es mi parte favorita. Pierdo tiempo observándole la tripa. Me encanta verla empujando la tela. Aunque mentiría, si no dijera, que seguí descendiendo. Ahí estaba. Lo que pude predecir era cierto. Debo tragar saliva. Mi prototipo está colmado. Ahora sí que tengo la mirada fija. Nunca sabré que zapatos llevaba.

Despierto de la hipnotización. Espero que él no se haya dado cuenta. Está concentrado en el otro lado del vagón. Puedo ver que tiene la misma afición que yo. Para él, yo soy invisible. Concentrado en una joven de los asientos de al lado mío. Se está relamiendo. Podría traducir en género sus pensamientos. No me lo puedo creer. Se ve como llaman a la bragueta. Nada más imaginármelo, me comporto como el más fidedigno de los espejos.

Llega su parada. Se levanta mi intermedio. Puedo terminar de disfrutar con su fabulosa espalda. Llena el polo completamente. Me encantaría sufrir el suplicio de quitarle tan ajustado Lacoste. Seguramente tendría que ayudarme, porque pararía para disfrutar en cuchara de postre. Se baja del vagón. Incluso su paso entra dentro de mi prototipo. Andar de culturista. Tiene que inclinarse para buscar algo en su apretado bolsillo. Me marcho. Vuelvo a la consciencia en mi parada. Guardo los folios rápidamente. Soy consciente de que suena The Fratellis en el iPod. No he aprovechado esas tantas paradas de metro.

PD: Con esta entrada intento homenajear a Juan Ernesto Artuñedo. Mi lectura únicamente buscaba algo parecido a lo que sentí en el vagón de metro. Él lo consiguió con sus frases cortas. Me cegué. Así que puede ser que me retracte seriamente, y complete la trilogía en mi librería.