No es la primera vez que me he quejado y me quejaré de convertirme en adulto. Me tiene preocupado. No me gusta cómo a medida que nos hacemos mayores, utilizamos el método de abstracción para procesos frívolos, y dejamos de lado el conocimiento. El mismo proceso que nos sirve para sacar conclusiones y utilizar el método hipotético-deductivo nos hace participe de acciones como prejuzgar. Estoy en ese momento en el que sé que el cambio se va a producir, y consecuentemente perderé la inocencia. Me parece sorprendente cómo el proceso que nos genera conocimiento nos coloca un cono alrededor del pescuezo como a los perros.
E intentando generar un link entre la música que propongo y la entrada, aquí os dejo estos dos videoclips. Debido al shuffle del iPod, he caído en el 'cierto' parecido de estas dos canciones,
'The Centre of my Heart' - Roxette
'I Want You' - Savage Garden
27 agosto 2008
Abstracción
Publicado por Anαβ a las 1:55 46 comentarios
Etiquetas: adulto, filosofía, Roxette, Savage Garden, viejo
19 diciembre 2007
Guías para todos los públicos (y bolsillos)
Día de libranza, día de producción blogera. Aprovechando el día me he ido con mi chico a ver la nueva atracción en Madrid, el cambio de guardia del Palacio Real. No hemos llegado a tiempo de verlo. Pero cuando estabamos ya en Ópera nos hemos encontrado un grupo de jubilados que venían, supuestamente, de disfrutar de la nueva visita madrileña. Es alucinante, cómo es posible que conozcan todos los horarios, todas las ayudas, todas la ofertas, todo lo que se puede conseguir gratis,... Ante esto me surgen dos preguntas, ¿por qué no venden las guías turísticas del Imserso en el Fnac?, ¿por qué las editoriales no contratan a un grupo de jubilados para crear la mejor de las guías?. No sé si no se le habrá ocurrido, o puede ser que sí, y la Guía del Ocio tenga la plantilla más vieja del planeta.
Publicado por Anαβ a las 17:51 4 comentarios
17 octubre 2007
Sonríe de aburrimiento
Llevo ya un tiempo pensando que la sonrisa de mi cara se me ha torcido, pero hoy me he dado cuenta en veinte metros de una pequeña calle de Madrid que no puede ser así. Cuando iba caminando me ha parecido ver a un antiguo compañero del colegio mayor así que me he resignado a tener una conversación de protocolo. No me apetecía edulcorarme para nada, sólo educación. Pero la alegría ha invadido mi rostro cuando me he dado cuenta de que mis ojos se habían equivocado.
Dejando atrás al parecido razonable me he encontrado con una estampa que alegra a cualquiera. Eran tres adultos con un niño pequeño. Dos de los adultos sujetaban al niño uno de cada brazo para poder prever que no se caía. Daba gusto ver al chiquillo. Tenía una sonrisa preciosa, unos mofletes hinchaditos, unos ojos grandes, brillantes y absorbentes,… era de anuncio. El otro adulto se ocultaba en la esquina de la calle para darle un susto. Era alucinante como el niño reaccionaba ante esto, no se inmutaba y al mismo tiempo hacía sentirse fenomenal al “gigante ese que ha aparecido de una esquina”. Es grandioso como una sonrisa inocente y sincera puede transformar a todo el mundo. Eso el adulto lo sabe, y esa es la razón por la que no le importa salirse de lo establecido y hacer monadas en la calle.
Es una tontería, además en mi cabeza sonaba todo mejor. Lo único que quiero decir con esto es que salgas a la calle con una sonrisa en la cara. Qué los demás nos sonrían como un acto reflejo. Qué sonreír sea como bostezar.