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27 diciembre 2008

Iceman

Estamos rodeados de superhéroes anónimos. Nunca aparecerán ni en un cómic ni en una película taquillera; puede ser que en algún programa de televisión. Les podríamos llamar los Icemen. No por la frialdad de sus semblantes, tampoco por su mirada de esfinge, y mucho menos por su lanzamiento de una estelar corriente de agua helada.

Podríamos ver la vida como un equilibrio. Ellos son los que te mantienen a buen recaudo en los brazos de tus familiares, los que pasan frío mientras nosotros nos arropamos en hogares caldeados, los que se abrigan únicamente tras los huesos de un armazón de desdicha, los que vuelan como un Superman boca abajo, ...

Un Iceman tiene las manos blancas, pero sin la sonrisa de un muñeco de nieve. Continua por esa pista y al otro extremo encontrarás a todos aquellos que hacen que en este injusto equilibrio, tú este en el lado favorecido de la balanza.

29 noviembre 2007

Un skyline de "Roca"


¡Estoy sin calentador!

Realmente ya lo tengo arreglado, el sufrimiento de estos tres últimos días ha concluido. En cuanto a la calefacción no ha sido tan horrible, pero no sé si conocéis el sufrimiento de una ducha con agua fría en invierno. Tienes que prepararte para ello con al menos dos horas de antelación. “No seas guarro, tienes que limpiarte, y no vale con lamerse como los gatos”. Cuando has pasado esta primera barrera te encuentras con tus dos pies enfrentados en la bañera. Tú cuerpo está acurrucado como pidiendo perdón, tus rodillas medio dobladas preparadas para la penitencia. Pruebas buscando el indulto en el lado rojo de grifo, pero va a ser que los milagros de ese Dios no se fijan en estas pequeñeces del día a día.

¡Allá vamos!, me intento convencer que tampoco es tan malo, pero empeora a media que asciendo por encima de mis tobillos. Y aquí es donde me percató del comentario de este post. Los principales indicadores de frío de mi cuerpo empiezan a coger altura, sí ellos, mis pezones. En mi pecho apareció el Skyline de una ciudad del siglo XXI, pero no tiene que envidiar ni a Barcelona ni a Londres. En la mía tengo a la torre Agbar y la Swiss compartiendo los límites de mi Central Park.

Puede ser que esta descripción haya ruborizado a alguien o incluso puesto mal cuerpo a algún puritano, así que vamos a culminar la tarta. La construcción de estos dos edificios se vio simultaneada en los planes del ayuntamiento, con la demolición térmica de otro edificio que en otros momentos da prestigio a la ciudad.