
Hace dos fines de semana estuvimos en París. Era mi primera vez en la capital francesa y no pude luchar contra el incremento de gravedad de mi mandíbula. ¿Por qué he tardado tanto en ir?. Ya se empiezan a acumular en la lista de 'no visitada' las 'repetición obligatoria'.
No pudimos ver ningún museo ya que había que limitar el viaje a una lista de 'posibles'. Sustituí la visita a exposiciones por la adquisición de una nueva lámina para nuestro piso. Guapo me descubrió el primer cómic de Tintín, 'Tintín en el país de los Soviets'. No conocía este número de la colección y quedé prendado de la portada, así que me compré una lámina para poder vestir las paredes de nuestra habitación. Al llegar a Madrid decidí hacerme con una versión en español del tebeo. Me parecía mal no haber leído el libro, cuya portada acompañaba a mi gotelé. Finalmente no fue tan complicado hacerme con él a pesar de que en el Fnac me habían confirmado que estaba descatalogado, así que está semana me planté ante la obra de Hergé a disfrutar. Todo lo contrario a lo esperado. Ha sido un suplicio de lectura, supongo que será tan simple porque va dirigido a niños. "La curiosidad mató al gato".
Hasta cambio de opinión, Tintín sólo será un icono, pero nunca de lectura.
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27 noviembre 2010
Tintín de pared, no de estantería
12 diciembre 2007
No sé si llamarlo "Educación para la ciudadanía"
Hoy una entrada rápida para quejarme. Ahora tengo la sangre caliente, por decir verdades que derrumban paredes. No sé si compartiréis piso con gente desconocida. Es mi caso actual ya que anteriormente lo he hecho con amigos. La verdad que para poner en situación a toda la gente que no me conoce personalmente tengo que describir muchas caras de mi personalidad. Vamos a hacer ejercicio de vanidades y voy a describirme para entrar en situación. Soy una persona que le cuesta bastante enfrentarse a la gente, no me gustan los conflictos y me pongo altamente nervioso en estas situaciones. Pero últimamente me he enfrentado a la imagen del espejo y he querido madurar en este apartado de mi vida.
Ahí es donde aparecen todos mis cabreos y mis malas caras actuales. Cuando te enfrentas a la gente con una razón adulta la gente se convierte en niños con pataleta. Es la manera de encarar el problema. El aumento de volumen. Mentir ante la evidencia. Matizar con alabanzas a uno mismo o ensuciar el comportamiento del prójimo. Supongo que cuando este tipo de personas eran niños, actuaban de la misma manera y no encontraron ningún castigo que enseñara al futuro adulto. Prefiero al niño que se calla, mete la cabeza entre las piernas, se avergüenza; él al menos reconoce la evidencia de que está haciendo algo mal. El colorado muchacho que actuaba correctamente se intenta incorporar a la vida adulta y choca claramente con los niños malcriados por unos padres socialmente incultos.
Tras dos semanas con ganas de hablar con mi compañero de piso sobre la limpieza, lo he conseguido hoy. Mi sexto sentido sigue funcionando. Vivo con un socialmente malcriado.
Ahí es donde aparecen todos mis cabreos y mis malas caras actuales. Cuando te enfrentas a la gente con una razón adulta la gente se convierte en niños con pataleta. Es la manera de encarar el problema. El aumento de volumen. Mentir ante la evidencia. Matizar con alabanzas a uno mismo o ensuciar el comportamiento del prójimo. Supongo que cuando este tipo de personas eran niños, actuaban de la misma manera y no encontraron ningún castigo que enseñara al futuro adulto. Prefiero al niño que se calla, mete la cabeza entre las piernas, se avergüenza; él al menos reconoce la evidencia de que está haciendo algo mal. El colorado muchacho que actuaba correctamente se intenta incorporar a la vida adulta y choca claramente con los niños malcriados por unos padres socialmente incultos.
Tras dos semanas con ganas de hablar con mi compañero de piso sobre la limpieza, lo he conseguido hoy. Mi sexto sentido sigue funcionando. Vivo con un socialmente malcriado.
Publicado por Anαβ a las 23:50 7 comentarios
29 noviembre 2007
Un skyline de "Roca"
¡Estoy sin calentador!
Realmente ya lo tengo arreglado, el sufrimiento de estos tres últimos días ha concluido. En cuanto a la calefacción no ha sido tan horrible, pero no sé si conocéis el sufrimiento de una ducha con agua fría en invierno. Tienes que prepararte para ello con al menos dos horas de antelación. “No seas guarro, tienes que limpiarte, y no vale con lamerse como los gatos”. Cuando has pasado esta primera barrera te encuentras con tus dos pies enfrentados en la bañera. Tú cuerpo está acurrucado como pidiendo perdón, tus rodillas medio dobladas preparadas para la penitencia. Pruebas buscando el indulto en el lado rojo de grifo, pero va a ser que los milagros de ese Dios no se fijan en estas pequeñeces del día a día.
¡Allá vamos!, me intento convencer que tampoco es tan malo, pero empeora a media que asciendo por encima de mis tobillos. Y aquí es donde me percató del comentario de este post. Los principales indicadores de frío de mi cuerpo empiezan a coger altura, sí ellos, mis pezones. En mi pecho apareció el Skyline de una ciudad del siglo XXI, pero no tiene que envidiar ni a Barcelona ni a Londres. En la mía tengo a la torre Agbar y la Swiss compartiendo los límites de mi Central Park.
Puede ser que esta descripción haya ruborizado a alguien o incluso puesto mal cuerpo a algún puritano, así que vamos a culminar la tarta. La construcción de estos dos edificios se vio simultaneada en los planes del ayuntamiento, con la demolición térmica de otro edificio que en otros momentos da prestigio a la ciudad.
Realmente ya lo tengo arreglado, el sufrimiento de estos tres últimos días ha concluido. En cuanto a la calefacción no ha sido tan horrible, pero no sé si conocéis el sufrimiento de una ducha con agua fría en invierno. Tienes que prepararte para ello con al menos dos horas de antelación. “No seas guarro, tienes que limpiarte, y no vale con lamerse como los gatos”. Cuando has pasado esta primera barrera te encuentras con tus dos pies enfrentados en la bañera. Tú cuerpo está acurrucado como pidiendo perdón, tus rodillas medio dobladas preparadas para la penitencia. Pruebas buscando el indulto en el lado rojo de grifo, pero va a ser que los milagros de ese Dios no se fijan en estas pequeñeces del día a día.
¡Allá vamos!, me intento convencer que tampoco es tan malo, pero empeora a media que asciendo por encima de mis tobillos. Y aquí es donde me percató del comentario de este post. Los principales indicadores de frío de mi cuerpo empiezan a coger altura, sí ellos, mis pezones. En mi pecho apareció el Skyline de una ciudad del siglo XXI, pero no tiene que envidiar ni a Barcelona ni a Londres. En la mía tengo a la torre Agbar y la Swiss compartiendo los límites de mi Central Park.
Puede ser que esta descripción haya ruborizado a alguien o incluso puesto mal cuerpo a algún puritano, así que vamos a culminar la tarta. La construcción de estos dos edificios se vio simultaneada en los planes del ayuntamiento, con la demolición térmica de otro edificio que en otros momentos da prestigio a la ciudad.
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